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Navegando el Laberinto del Estrés: Necesidades Interpersonales y Preferencias de Personalidad

noviembre 29, 2017

Este artículo fue escrito originalmente para la Revista Training y apareció en su sitio web el 4 de octubre de 2017. Para leer el artículo en el sitio web original, haga clic aquí.

Autor: Michael R. Segovia, Lead Trainer, CPP, Inc.

Para manejar el estrés, el primer gran paso es reconocer cómo se actúa bajo estrés. Una vez que reconoce lo que significa para usted —y por consiguiente para las personas con quienes trabaja— usted está facultado para manejarlo. El estrés no es necesariamente algo malo, pero cuando se sufre, puede ser debilitador. Afecta nuestra capacidad para regular nuestras emociones, nuestro metabolismo, y nuestra salud en general. El estrés puede incluso, hacer que nuestro cerebro se encoja —un problema que estoy convencido nadie necesita. En el 2017, ya estamos viendo un gran cambio —y seguramente habrá más por venir— la gestión del estrés debe ser una prioridad de primer orden, tanto para las personas como para las organizaciones.

Una manera efectiva para enfrentar el estrés, es visualizar nuestro comportamiento a través de dos modelos. Primero, nuestras necesidades interpersonales (descritas por Fundamental Interpersonal Relations Orientation® o FIRO®) a menudo son la causa de lo que tiende a estresarnos. Segundo, nuestro tipo de personalidad (tal como está descrito en Myers-Briggs Type Indicator® o MBTI®) afecta cómo reaccionamos ante el estrés. Al entender lo que nos causa estrés, y cómo reaccionamos al mismo, podemos liberarnos, al igual que a nuestros compañeros de equipo y compañeros de trabajo, del estrés contraproducente.

Cuando no se cumplen nuestras relaciones interpersonales, nos sentimos estresados

Según el modelo FIRO, nuestro comportamiento es impulsado por niveles individuales, variables de necesidades personales en tres áreas:
• Inclusión
• Control
• Afecto

Experimentamos diferentes grados de necesidad a lo largo de estas tres áreas, tanto en formas “Expresadas” como en formas “Deseadas”. Por ejemplo, si usted tiene una necesidad expresada de Inclusión alta, es posible que desee asegurarse que todos y cualquier persona sean invitados a cualquier cosa y para todo. Si usted tiene una necesidad “deseada” de Inclusión baja, es probable que no le importe si usted es invitado o no para participar en esa reunión o fiesta.

Cuando vemos que se cumplen nuestras necesidades, participamos y contribuimos. Cuando no se cumplen nuestras necesidades, nos retiramos, algunas veces hasta saboteamos (externamente o de manera agresiva pasiva) o tratamos que se cumplan nuestras necesidades de forma negativa —mediante el abuso de sustancias u otros comportamientos destructivos.

Considere, por ejemplo, que hay en su equipo dos personas con necesidades de Control altas “Expresadas y bajas “Deseadas” en el mismo equipo —se puede imaginar qué tan desagradables se podrían tornar las cosas, cuando ambas personas traten que sus necesidades sean satisfechas. Basta señalar que, hay un número ilimitado de cosas en el trabajo que pueden interferir en las satisfacciones de nuestras necesidades interpersonales, si lo permitimos. Si constantemente nos es imposible cumplir con nuestras necesidades, esto puede ser una importante causa de estrés que nos deja con una sensación de ser ignorados y rechazados. Además, es posible que nos encontremos exigiendo satisfacer nuestras necesidades a costa de las necesidades de otras personas. Todo esto, por supuesto, conduce a un entorno de trabajo dañino para la persona, el equipo, y la organización.

Nuestras reacciones ante el estrés son tan variadas como nuestras personalidades

Cuando no se cumplen nuestras necesidades interpersonales, a menudo nos damos cuenta que la manera en que experimentamos el estrés es sumamente variada —el comportamiento de una persona puede ser radicalmente diferente a la de otra persona. De hecho, nuestra respuesta es determinada por nuestro tipo de personalidad, el cual, de acuerdo con la evaluación MBTI®, es determinado por nuestra preferencia, ya sea: Extroversión (E) o Introversión (I); Sensación (S) o Intuición (N); Pensamiento (T) o Sentimiento (F) y Juicio (J) o Percepción (P).

De cada uno de estos pares, el que preferimos se denomina nuestro proceso favorito o “dominante”, y bajo estrés puede comenzar a expresarse de formas exageradas. Por ejemplo, alguien que prefiere pensar de manera extrovertida, y que tiene la inclinación natural de buscar el orden y la lógica, cuando se encuentra bajo estrés puede comenzar actuar como un sargento instructor. O, una persona que prefiere naturalmente sentirse de manera introvertida puede volverse retraída, esconderse detrás de una cortina, por así decirlo.

Aliviar la presión del estrés

Al gestionar el estrés, el primer paso importante es reconocer cómo se actúa bajo estrés. Una vez que reconoce lo que significa para usted —y por consiguiente para las personas con quienes trabaja— usted está facultado para manejarlo.

¿Se parece alguno de los siguientes a usted cuando se encuentra bajo estrés?

• Percepción Extrovertida. Usted generalmente prefiere ver los hechos en el momento presente, pero se da cuenta de que se obsesiona por detalles irrelevantes que anteriormente no le importaban. Esto podría ser dormir en exceso, ejercitarse, beber, etc.

• Percepción Introvertida. Su inclinación normal por recopilar datos y detalles da lugar a la rigidez. Cuando alguien se acerca a usted con una nueva idea, usted la rechaza porque no está “de conformidad con lo acostumbrado”.

• Intuición Extrovertida. Generalmente le interesa explorar todo tipo de posibilidades, pero ahora comienza a “ver lo peor” de las cosas, imaginando el peor escenario posible. Experimentar estrés puede ser un poco como Googlear síntomas de una enfermedad —usted descubre que tiene todas las enfermedades del mundo.

• Intuición Introvertida. Usted generalmente está interesado en encontrar conexiones y armar patrones, pero ahora comienza a armar patrones que ni siquiera existen. Es posible que comience a pensar como un teórico de la conspiración.

• Pensamiento Extrovertido. Usted habitualmente se enfoca en organizar las decisiones de una manera lógica, enfocada a la tarea. Últimamente, las personas dicen que se está volviendo un poco autoritario y no se preocupa respecto a cómo afecta su enfoque a aquellos que son importantes para usted.

• Pensamiento Introvertido. Usted habitualmente es bueno al proporcionar las ventajas y desventajas de un problema, pero últimamente se ha vuelo exageradamente crítico, insensible y desinteresado. En lugar de ver las ventajas y desventajas, únicamente ve las ventajas.

• Sensación Extrovertida. Usted generalmente da mayor prioridad a cómo afectan sus decisiones a otros, pero esto a se ha convertido en un “cuidado prepotente“. Usted quiere tener armonía, aunque tenga que imponerla.

• Sensación Introvertida. Usted habitualmente vive tranquilamente y es guiado por valores que son importantes para usted. Ahora, únicamente sus valores cuentan y usted se siente un poco malhumorado cuando le parece que se ven amenazados, porque le parece que nadie lo entiende realmente.

Al entender cómo usted o un compañero de trabajo reacciona al estrés, usted puede examinar las necesidades interpersonales que tal vez no está cumpliendo, y que podrían ser la causa de su reacción al estrés, y cómo puede actuar. Por ejemplo, puede darse cuenta que está enviando mensajes contradictorios. Si experimenta una alta necesidad de inclusión, pero no se pone a disponibilidad para las reuniones, o no responde con entusiasmo cuando es invitado, usted puede cambiar su comportamiento informando a las personas que desea involucrarse. En algunos casos, esto puede significar que debe realizar cambios a su situación. Hay algunas culturas laborales que jamás le permitirán cumplir con sus necesidades de forma significativa —si usted se encuentra en una de esas situaciones, estará sujeto a sufrir de un estrés prolongado.

En un entorno laboral, a medida que las personas se enteran de los tipos de personalidad, las necesidades interpersonales, y reacciones al estrés, los equipos comienzan a comprenderse mejor. Usted aprende lo que se llama la “Regla Platino”. Ayudar a las personas de la manera en que ellas quieren que se les ayude. Y al hacerlo, usted establece el fundamento para un entorno laboral más productivo y positivo, donde las necesidades interpersonales de las personas se cumplen con mayor regularidad. Usted desempeñará un mejor trabajo, lo mismo que las personas que lo rodean.

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