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El coaching regresa la vitalidad y motivación al equipo

septiembre 18, 2019

por Carla Varela Serradell, Consultor y Coach en Human Development Solutions

Trabajar en el desarrollo de un equipo es una de las actividades más satisfactorias y retadoras para un consultor. Cuando un equipo no avanza cómo quisiera y no encuentra la forma de concretar sus objetivos, se genera un desánimo general, que finalmente, se traduce en una baja productividad.

En muchas ocasiones, las organizaciones piden ayuda individual, pensando que al trabajar en las áreas de oportunidad del líder o de algunos de sus integrantes, se resolverá el problema. Por supuesto que este puede ser un punto relevante, ya que la actitud de la cabeza a cargo es un reflejo del equipo. Sin embargo, tratar “el problema” de manera sistémica puede llegar a la raíz del desorden en el equipo.

Al introducir un coaching grupal, se logra que todos los integrantes del equipo detecten sus puntos ciegos, aquellos que están ahí, sin ser vistos. También se refuerza la motivación al hacerse conscientes de sus fortalezas, y lo más trascendental, se fijan objetivos a través de acciones concretas; lo que permitirá que los sueños, dejen de serlo y se conviertan en realidades.

En la actualidad existen grandes herramientas para evaluar al equipo. Una correcta interpretación de las mismas, y una entrega de resultados acertada, marca la pauta para un diálogo abierto, para quitar las vendas de los ojos, para tomar conciencia, y para construir acciones.

Cuando trabajo con equipos, lo primero que me gusta introducir es en el Myers-Briggs Type Indicator (MBTI®), ya que es una herramienta amable y muy poderosa. La llamo amable porque al ser un indicador de preferencias naturales y no una evaluación, permite a los participantes conocerse y entender el por qué son diferentes a los otros, generando tolerancia y permitiendo construir a través de las diferencias.

Una vez que conocen el MBTI® y se abre el diálogo, me gusta explorar las posibles disfunciones del equipo basándome en el libro de Patrick Lencioni. Esta intervención no es fácil, ya que la realidad se impone y el equipo muchas veces descubre que tiene mucho en qué trabajar. Para Lencioni la base para que un equipo logre resultados es la confianza, y quienes han trabajado con diversos equipos o simplemente pertenecen a alguno, me darán la razón de que a veces ese gran elemento es inexistente.

Para que exista confianza en un equipo, tenemos que partir de la voluntad de los participantes, de su historia y de su cultura. La confianza nace de la vulnerabilidad y ¿a quién le gusta ser vulnerable?, ¿qué tanto la cultura de la organización lo permite?, ¿qué tan vulnerable es el líder?

Trabajar en la confianza de un equipo lleva tiempo, ya que implica trabajar en un inicio en la persona, esa que muchas veces se olvida en las organizaciones y que necesita ser escuchada y entendida. Sin embargo, llegado a este punto, se pueden plantear diversas metas, trabajar en posibles errores, generar comunicación y sobre todo ver la luz al final del túnel. El punto de llegada ahora es claro, las fortalezas de que disponen se convierten en grandes herramientas, toca el turno de tirar o brincar las barreras que les impiden el camino al éxito.

En este camino podemos hacer uso de más herramientas, el Thomas-Kilmann Conflict Mode Instrument (TKI®) para abordar el estilo de manejo de conflictos del equipo, el Fundamental Interpersonal Relations Orientation (FIRO-B®) , para que conozcan sus necesidades al interrelacionarse y la compatibilidad entre sus integrantes. Éstas y muchas evaluaciones más nos pueden ser de ayuda, siempre y cuando estén diseñadas para lograr nuestros objetivos.

Cuando un equipo entiende el por qué estaban “estancados”, separados o improductivos regresa la motivación como un motor a toda velocidad; las personas se comprometen consigo mismas y en consecuencia con el equipo. Ya hay una meta y la acompañan acciones sólidas que permitirán lograrla.

Cuando pasa todo este proceso me encanta ver la nueva actitud del equipo y me llenan de su vitalidad y energía para seguir en este camino.

Para mí:
• Un equipo con los 5 sentidos a flor de piel, con conciencia de sus fortalezas y áreas de oportunidad, con acciones a realizar, es un equipo exitoso.
• Dejar a un equipo en la ceguera y no tomar cartas en el asunto, es una bomba de tiempo.
• Gracias a todos esos equipos que me han enseñado y que me llenan de esperanza y energía día a día.

 

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